… ¿Qué diferencia a un simple técnico del derecho de un verdadero jurista?… Considero oportuno hacernos esta pregunta y pensar detenidamente en la respuesta si en verdad queremos enrumbar la nave del ejercicio de la abogacía en Panamá.
Hoy cuestionamos el nivel académico de los abogados egresados de las diferentes universidades del país y buscamos la respuesta a este problema desde una óptica formativa teórico-practica, desde una ética limitada solamente a la conducta del abogado en el ejercicio de su profesión y su imagen ante la sociedad, en su capacidad de adaptación a los cambios ocasionados por las nuevas corrientes tecnológicas pero olvidando las filosóficas e ideológicas y en la exaltación de una memoria automática, simple y sin espíritu, es decir, sin el análisis de los conceptos desde el punto de vista doctrinal, jurisprudencial y cultural de las normas que rigen a nuestra sociedad.
También se habla mucho de la importancia de la capacitación continua de los abogados que ejercen la profesión, pero, se enfatiza en una formación teórico-práctica y extremadamente memorística y aclaro, no me quejo de la memoria, es necesaria en esta profesión, sin embargo, de nada me sirve recitar el Código Procesal Penal de memoria y otras nuevas normas más que han nacido a la vida jurídica en estos últimos días, sin analizar su espíritu, la doctrina y la jurisprudencia.
Estimado lector… ser un abogado va más allá de retener un cúmulo de normas y leyes en nuestra memoria, va más allá de tener la capacidad de citarlas como si fuésemos una inteligencia artificial (IA) o inclusive saber leer ya que muchos piensan que para ser abogado solo tenemos que citar o leer la norma. Para ser abogado, se requiere de una brújula filosófica que nos ayude a caminar desde el momento en que adquirimos la idoneidad hasta el último día que dejemos de ejercer la profesión.
Esa brújula filosófica es conocida en nuestras universidades como filosofía del derecho y en ella se enseñan conceptos esenciales que deben caracterizar al abogado panameño en el ejercicio de su profesión. Un abogado que desconoce conceptos como ontología, deontología, axiología, lógica e ignora el arte de la argumentación (discurso); por mucha memoria que tenga, se desvanecerá en el tiempo y solo será una IA ambulante y desfasada.
Profundicemos… Un abogado debe tener presente la pregunta «¿Qué es el derecho?» … Esta es una pregunta fundamental, no es mera teoría, ya que le permitirá interpretar las leyes y el contexto social-ético, la forma de aplicación de la ley en la práctica, la legitimidad del sistema legal desde la óptica de la justicia y cuestionar las normas, valores principios que sustentan el sistema legal. En otras palabras, el pensamiento ontológico jurídico le permitirá al abogado mejorar su comprensión del derecho, la aplicación de esta en la sociedad y le permitirá tomar decisiones correctas en la práctica profesional.
Enlazado con la ontología está la axiología jurídica o la teoría de los valores y aquí, todo abogado debe hacerse la siguiente pregunta: «¿Qué valores promueve el derecho?» … Esta pregunta te ayudara a recordar que los valores que promueve el derecho desde el punto de vista axiológico son: la justicia, la seguridad jurídica, la libertad y la igualdad. En otros términos, usted podrá evaluar que el derecho es justo, equitativo y orientado al bien común, también le permitirá evaluar críticamente las normas en base a principios éticos y valores fundamentales y colaborará en construir un sistema jurídico más sólido, legítimo y conforme a las necesidades sociales.
En cuanto a la lógica jurídica todo abogado debe preguntarse… «¿Qué implica la lógica jurídica?» … En definitiva, la lógica jurídica es una herramienta que le permitirá al abogado, en el ejercicio del derecho, interpretar, analizar y aplicar las leyes con rigurosidad y de manera razonada buscando la justicia y coherencia en el sistema legal. En otras palabras, le permite al abogado razonar desde la óptica formal y la material, o sea, en cómo se argumenta tomando en consideración las inferencias que se hacen de la ley o la norma (formal) y en cómo se argumenta basado en las inferencias que surge de la ley aplicada o la norma en cuanto a la realidad social y si estas son justas y razonables. (material)
Acoplado a la lógica jurídica está la metodología del discurso jurídico. En este caso, el abogado debe preguntarse lo siguiente: «¿Cómo argumentar en el ejercicio del derecho?» … En este punto, tengo que decir que el que más habla no es sinónimo de ser un buen abogado, además, la argumentación no solo es utilizada en los tribunales sino en nuestros despachos con nuestros clientes. No podemos sonar o lucir como un «leguleyo» es decir, usar el derecho de forma mecánica y sin ética. Ahora bien, si usted quiere evitar ser un leguleyo, es necesario dominar las técnicas de la argumentación jurídica las cuales le ayudaran a reflexionar pensar y razonar.
En cuanto a la deontología usted debe preguntarse lo siguiente: «¿Por qué es importante la deontología para un abogado?» … La deontología tiene que ver con la ética y la moral del abogado, sin embargo, tengo que señalar que va más allá del Código de Ética del abogado ya que se constituye en la brújula moral para enfrentar las presiones que encara todo letrado. Recordemos que nosotros somos auxiliares de la justicia y como tal, debemos resistir a la corrupción y dignificar nuestra profesión para ayudar en la estabilidad del sistema jurídico. En definitiva, la ética del abogado es inherente a la práctica jurídica.
A fin de cuentas, podemos decir que la diferencia entre un abogado técnico y un jurista está precisamente en el dominio de los conceptos filosóficos aquí señalado. Si usted, al momento de recibir su idoneidad ignora lo aprendido en la filosofía del derecho, será un simple tramitador, pero, si hace lo contrario será un jurista que ayudará a que la sociedad panameña tenga justicia y equidad, además, será un ejemplo de un alto estándar de valores éticos y morales. Créame, tener estos conceptos presentes al ejercer la abogacía da propósito y valor a la profesión y, al mismo tiempo, será su brújula que lo guiará por el camino correcto en esta carrera.
Jóvenes estudiantes, la asignatura de filosofía del derecho, es muy importante, más de lo que usted cree y sé, que le ayudará a ser un profesional de éxito a tal nivel que no podrá ser reemplazado jamás por una IA. Su futuro estará garantizado si hace lo correcto. Estimado egresado, no duden en poner en práctica los conceptos aquí esbozados para que tenga éxito en su carrera.
Colegas, es necesario regresar a las sendas antiguas y ser un ejemplo para los estudiantes y egresados. Recordemos cuando veíamos a nuestro profesores y grandes pensadores del derecho en Panamá como un ejemplo a seguir en esta noble profesión. Estoy seguro de que así nos miran los futuros abogados del país.
Dios bendiga a Panamá.
